La película "Los Miserables", basada en la novela de Victor Hugo, no es solo un drama histórico, sino un crudo retrato de las profundas problemáticas sociales que afligían a la Francia del siglo XIX. A través de las historias entrelazadas de Jean Valjean, Fantine y Javert, la cinta expone con implacable claridad la miseria económica, la injusticia legal y la brutalidad del sistema social, pintando un cuadro desolador pero profundamente humano de la lucha por la supervivencia y la dignidad. La opresión de los pobres, la corrupción de las instituciones y la hipocresía de las clases altas son temas centrales que resuenan con fuerza, invitando a una reflexión sobre la naturaleza de la justicia, la redención y la persistencia de la esperanza en medio de la desesperación.
Una de las problemáticas más evidentes y desgarradoras es la pobreza extrema que consumía la vida de las clases bajas. La película muestra cómo la falta de oportunidades, los bajos salarios y la enfermedad condenaban a individuos como Fantine a un ciclo interminable de sufrimiento. Fantine, una madre soltera arrojada a la calle tras perder su empleo por estar embarazada, se ve forzada a vender su cabello, sus dientes y, finalmente, a prostituirse para poder mantener a su hija Cosette. Su descenso es un reflejo directo de la falta de redes de seguridad social y de la crueldad con la que la sociedad trataba a quienes caían en desgracia. La escena en la que Valjean compra a Cosette de los abusivos Thénardier subraya cómo incluso la infancia estaba sujeta a la explotación económica, un testimonio sombrío de la deshumanización que la pobreza generaba.
Ligada intrínsecamente a la pobreza se encuentra la brutalidad y la ineficacia del sistema judicial y policial. Jean Valjean, condenado a diecinueve años de trabajos forzados por robar un pan para alimentar a su familia hambrienta, es un ejemplo paradigmático de la desproporción de las penas y la dificultad de la reinserción social. Su liberación no marca el fin de su calvario, sino el comienzo de una vida marcada por la vigilancia perpetua del inspector Javert. Javert representa la rigidez inflexible de la ley, incapaz de comprender la redención o la posibilidad de cambio en un individuo. Su obsesión por capturar a Valjean, incluso cuando este se ha convertido en un hombre respetado y benefactor, ilustra cómo la justicia, entendida como mera aplicación de la norma, puede convertirse en una herramienta de opresión y perpetuar la miseria en lugar de erradicarla. La película cuestiona si la ley, tal como está concebida, sirve realmente al bien común o solo protege los intereses de los poderosos.
Además de la pobreza y la injusticia, "Los Miserables" aborda la hipocresía y la indiferencia de las élites sociales. Mientras los pobres luchan por un mendrugo de pan, personajes como los Thénardier, que prosperan a costa de la desgracia ajena, y las autoridades que ignoran el sufrimiento generalizado, representan una clase privilegiada que se beneficia del statu quo. La rebelión estudiantil, aunque finalmente reprimida, surge como un grito desesperado por un cambio social, liderado por jóvenes idealistas que anhelan un futuro más justo y equitativo. La barricada se convierte en un símbolo de resistencia contra la tiranía y la desigualdad, aunque su fracaso aparente en la película no niega la importancia de su mensaje de lucha por un ideal. La película, en última instancia, es un llamado a la empatía y a la acción, sugiriendo que la verdadera redención y justicia solo pueden alcanzarse a través de la compasión y la solidaridad humana.